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TEÓRICOS DE LA EDUCACIÓN




JUAN AMOS COMENIO

La propuesta pedagógica de Comenius
Comenius proclama claramente que todos los hombres tienen una aptitud innata hacia el conocimiento y no lo restringe solamente a una elite o para algunos iluminados, así crea la concepción de una escuela popular de gran cubrimiento y a la que todos tengan acceso. El fin es lograr la paz mundial ya que consideraba que la educación es el camino más rápido para llegar a ella.


Concepción de la educación
Comenio definió la educación como el arte de hacer germinar las semillas interiores que se desarrollan no por incubación sino cuando se estimulan con oportunas experiencias, suficientemente variadas y ricas y sentidas siempre como nuevas, incluso por quién la enseña.
Su método pedagógico tenía como base los procesos naturales del aprendizaje: la inducción, la observación, los sentidos y la razón.
Parte de su propuesta pedagógica era eliminar totalmente la violencia del proceso educativo.
Exigió con firmeza que la educación primaria fuera obligatoria.
La educación debe ser comprensiva, no memorística,  y un proceso para toda la vida, que integre las actividades creativas humanas y sus principios para una amplia reforma social basada en la unión de la teoría, la práctica y la crisis (estímulo para el pensamiento).


La educación como desarrollo integral permanente de la persona

De la misma forma que hay armonía en el macrocosmos Comenio dedujo que el hombre, igualmente, debe convertirse en un todo armónico si han de desarrollarse plenamente todas sus potencialidades y habilidades, y no simplemente la razón.
A los hombres se les ha dado una oportunidad para la perfectibilidad continua e interminable, para la creatividad, para la educación permanente y para la autoeducación. Todo el mundo tiene el deber de aprovechar esta oportunidad, un deber tanto filosófico, como político y religioso.


Función social de la educación
La reforma educativa que propuso estaba íntimamente ligada con la búsqueda de una renovación moral, política y cristiana de la humanidad.
Defendió la idea de una escuela para todos, hombres y mujeres, señalando a las autoridades gubernamentales como responsables de su difusión y organización.
Decía que «el aprendizaje debe comenzar en el hogar (siguiendo las ideas sustentadas a partir de la Reforma) siendo de esta manera que los padres serían los primeros educadores. Y esto significaba la inclusión de la madre. Entonces si las madres no fueran educadas, después no educarían a sus niños».
La instrucción ayudaba a aumentar el bienestar de un país, así como también sus buenos modales.
Para los niños de escasos recursos pedía que recibieran ropa, libros y los materiales escolares, gratis a fin de que tuvieran las mismas oportunidades que los ricos.


Desempeño del docente
Le costó un gran trabajo cambiar los métodos tradicionales basados en el uso de golpes y violencia.
El maestro no solo debe encarnar el método de enseñanza, sino él como modelo para sus alumnos. Comenio, centra su esfuerzo, en un modelo pedagógico para reglamentar y prescribir qué se debe, cómo y cuándo enseñar dando fundamental importancia al niño como objeto del acto educativo al que se le debe estimular positivamente para que ame el conocimiento, dando éste de manera metódica, sencilla y primordialmente que aprenda haciendo, es decir activando todos sus sentidos.
El maestro según Comenius debía conocer primero las cosas que enseñaba. Además, debe aprender que no debe avanzar mientras los conocimientos básicos no estén firmes en la mente del alumno
La docencia para Comenius era el oficio más noble entre todos.


El método
Para Comenio, enseñar se debe a una disposición de tres cosas: tiempo, objeto y método. Así como la naturaleza es única, igual que Dios, así también el método como imitación de la naturaleza debe ser único, desplegándose entre enseñar-aprender, leer-escribir, palabras-cosas.
Para aprender y enseñar recomendó proceder de lo conocido a lo desconocido, desde lo simple a lo complejo, etc. 
Criticó los métodos de enseñanza basados en el castigo y la amenaza, que solamente despertaban el terror de los muchachos para con el conocimiento e impedían la creatividad y el ingenio. Comenius plantea un método práctico de aprender en el que los conocimientos se infiltren suavemente en las almas, llevando al entendimiento la verdadera esencia de las cosas e instruir acerca de los fundamentos, razones y fines de las más principales cosas que existen y se crean. Insta a formar primero el entendimiento de las cosas, después de la memoria y por último la lengua y las manos.
Rompió con la práctica usual en las escuelas de basar el discurso del conocimiento en los clásicos, y situó al niño y al joven como observadores de la naturaleza, de la que aprendían, utilizando además su propia lengua materna y no el latín.

JUAN JACOBO ROUSSEAU

Emilio o De la Educación.

Siendo que Rousseau contribuyó a la educación al sugerir métodos de enseñanza más permisivos para que el niño pudiera vivir cada una de sus etapas del desarrollo como lo requiriera su propia naturaleza humana, sosteniendo que esta educación debe ser adecuada a la edad del niño, se procederá a realizar un análisis de las principales aportaciones del su libro: Emilio o De la Educación (1762).

Considera que la educación es un hábito, lo que actualmente puede justificar el porque actualmente muchos sistemas educativos de diversos países inician el proceso formativo de su población a temprana edad, dado que es el momento propicio en el que el niño puede iniciar la formación de este hábito; de ahí la importancia del nivel preescolar en nuestro país, que permite entre otras cosas que el niño vaya aprendiendo los horarios escolares, así como se vaya habituando a desarrollar la motricidad gruesa y fina, a seguir indicaciones y respetar normas, a trabajar en equipo, a respetar los símbolos patrios, etc.

Menciona que para que sea útil la educación es importante respetar la naturaleza del niño, que lo llevará a elegir su vocación, por tanto, no habrá que imponer las expectativas de los padres, como sucede en muchos estudiantes que al llegar su momento, eligen determinada profesión por influencia de éstos, por seguir una tradición familiar o por tener mayores ingresos; al respecto Rousseau sostiene que el oficio que quiere enseñar es a vivir (p. 16). De ahí que quienes colaboramos en la formación de una persona, debemos tener claro que antes de enseñarle cualquier asignatura, habrá que favorecer actitudes, valores y competencias para la vida; sin olvidar que los seres humanos aprendemos a lo largo de toda nuestra existencia, por tanto, desde que nacemos tiene que empezar nuestra instrucción; así que los primeros maestros son y serán por excelencia los padres, quienes comienzan mostrando las obligaciones que como personas nos corresponden. 

En esta segunda etapa de la vida, resalta la necesidad de que el niño vaya conociendo por sí mismo el mundo, mediante el juego, la observación y la experimentación; que serán los métodos para que aprenda. Es por ello que el autor hace la recomendación de que los adultos no transmitamos estos conocimientos al niño, más bien, que se le permita aprender por él mismo, usando su cuerpo, su fuerza, sus sentidos; sin embargo destaca que hay que mantener ociosa su alma, el mayor tiempo que sea posible, para respetar su infancia y dejar que madure a su tiempo. En este libro hace una pregunta que todo docente debería considerar antes de trabajar con sus alumnos: ¿En qué consiste la sabiduría humana o la senda de la verdadera felicidad? (p. 72) Para poder responder a esto, tendríamos que indagar primeramente en la vocación de cada profesor, después observar si las clases que se imparten sólo van dirigidas a la mera transmisión de conocimientos o a cubrir los programas y al final evaluar a los estudiantes para determinar si lo que están aprendiendo realmente les está resultando significativo o provechoso, pero ante todo si les hace feliz asistir a clase. 

En este apartado Rousseau inicia hablando que a los doce o trece años el niño va desarrollando rápidamente sus fuerzas, pero en relación a la inteligencia hay límites ya que no se puede saber todo, ni siquiera se puede dominar un tema por completo, por lo que lo importante es que se aprenda lo que realmente es útil, de tal manera, que el adolescente seleccione de todo lo que aprende, solo lo que utilizará en algún momento de su vida. Para llegar a ello, debemos buscar las estrategias que le permitan al alumno estar atento a los fenómenos de la naturaleza, para fomentar su curiosidad nata, su capacidad inventiva, permitiendo que él resuelva las problemáticas y situaciones que se le vayan presentando; cuando el estudiante haga preguntas, no hay que darle la repuesta inmediata, más bien hay que dejarlo que piense, que las descubra o invente por el mismo, aun cuando requiera varios días para saciar sus inquietudes, de esta manera se promoverá la afición por las ciencias. Con relación al orden moral y su relevancia en la sociedad, no se le debe presentar esta relación, sino hasta que por sí mismo sea capaz de comprenderla, lo que sucederá cuando le sea útil para su edad; quizá por ello, algunos programas de formación cívica no cumplen con los objetivos planteados, ya que los estudiantes los ven como algo ajeno a sus intereses.

En esta etapa, Rousseau pone interés en informar que el corazón de los jóvenes empieza a rendir sus primeros frutos de humanidad al manifestar una actitud amistosa hacia su especie; para lo cual los profesores deberán hacerle ver que existen personas que han pasado por experiencias difíciles como las que él ha padecido, de tal forma, que puede ser sensible al dolor de los demás, dejando de lado sus emociones, para ser empático con los demás. Resultado que hoy en día, es tan difícil de lograr, pues vivimos en una sociedad hedonista e indiferente ante las necesidades sociales, acostumbrados a que si no nos afecta directamente, no tenemos porque hacer nada; por lo que sería imperioso rescatar esa compasión por nuestros semejantes para hacer un mejor entorno. 

JOHAN HEINRICH PESTALOZZI

El método y su espíritu 

El “método” es sin lugar a dudas el proyecto pedagógico portador de toda la obra de Pestalozzzi en sus tres institutos. En la práctica se inició en Stans pero sus grandes lineamientos se establecerán en la obra de 1801, Comment Gertrude instruit ses enfants [Cómo instruye Gertrude a sus hijos], aunque sus diversos componentes seguirán siendo elaborados durante las experiencias de Burgdorfy de Iverdon.

Se suele plantear la cuestión de la originalidad del “método Pestalozzi” (la expresión es de Herbart). Si se alude con ello a materiales y técnicas, corremos el riesgo de decepcionarnos: el visitante del castillo de Iverdon buscará en vano esos “trucos pedagógicos” que podrían aplicar en su práctica. En cuanto a técnicas pedagógicas se refiere, podría decirse que Pestalozzi no inventó nada, ni siquiera la pizarra, y que tomó lo que quería en todas partes: en efecto, hay que recordar que su experiencia no se desarrolló en un desierto pedagógico sino que se inscribió en un vasto movimiento de renovación de la enseñanza que llegó hasta el más humilde pastor de aldea. Además, el propio Pestalozzi admitió haberse equivocado completamente al elaborar ciertas técnicas, en particular para el aprendizaje del idioma, y no vaciló en modificar profundamente los instrumentos en ciertas etapas de su evolución. Para decirlo en pocas palabras, no hay que buscar la originalidad del método en sus aspectos materiales. 

Y sin embargo hay una originalidad históricamente verificada, y que reside en el hecho de que prácticamente todos los pedagogos prácticos de los siglos XIX y XX considerarán esa obra como si fuera una fuente, y no dejarán de referirse a ella por encima de sus dificultades y fracasos. 

Se puede decir que la originalidad del método elaborado por Pestalozzi reside fundamentalmetne en su espíritu. Su mérito es, en efecto, el siguiente: mientras casi todos sus discípulos, declarados o no, permitieron sistemáticamente que su intención desapareciese en la materialidad de un saber, de una técnica, de una concepción apriorística del hombre, y lucharon sistemáticamente para que no se confundiese lo que ellos querían con lo que habían realizado, Pestalozzi comprendió que el método y todos sus componenetes no debían ser más que instrumentos en las manos del pedagogo, a fin de que éste produjese “algo” que no se encuentra en el método y que resulta ser de una naturaleza totalmente diferente de la de su proceso mecánico: la libertad autónoma. 

El método es un instrumento sin lugar a dudas necesario. Importa observar la naturaleza infantil, extraer las leyes propias de su desarrollo, crear un medio favorable para ese desarrollo, tomar en cuenta explícitamente la dimensión social de la relación educativa, dar eficacia a la capacidad de acción del niño... aspectos todos que Makarenko, Montessori, Freinet, Piaget, continuarán elaborando y perfeccionando técnicamente. Se trata de escrutar infatigablemente el mecanismo de la naturaleza humana en sus diferentes manifestaciones: sin el conocimiento, es imposible ejercer poder alguno sobre esa naturaleza. 

Pero sería un error considerar que el conocimiento es en sí mismo liberador porque como medio es necesario pero no suficiente. El método, con todo su contenido de conocimientos positivos sobre el niño, pude contribuir en igual medida a sojuzgarlo que a liberarlo. Para que el movimiento se oriente en la segunda dirección, es menester desarrollar una acción específica que movilice los instrumentos del método de manera tal que sean efectivamente generadores de libertad autónoma. Ahí comienza en realidad el trabajo pedagógico; y es ahí donde interviene, más allá de la letra, el espíritu del método, un espíritu que utiliza las técnicas solamente para que produzcan lo opuesto de un resultado técnico: “Examinado todo -dirá Pestalozzi en 1826-, retened lo que esté bien, y si en vosotros mismos ha madurado algo mejor, añadidlo con verdad y amor a lo que trato de daros con verdad y amor en estas páginas. 

Lo esencial se juega por lo tanto en una práctica que a su vez remite a una actitud, y en la imposibilidad de elaborar la teoría de esa actitud sin correr el riesgo de destruir la misión del proceso metodológico, es decir lo que éste debe hacer surgir y sostener en su desarrollo. Pestalozzi añade que hay un límite más alla del cual el proceso metodológico debe invertirse completamente para dejar la iniciativa a la libertad autónoma: “Quienquiera que se apropie del método, sea un niño, un joven, un hombre o una mujer, llegará siempre en sus ejercicios a un punto que solicitará particularmente su individualidad: al captarlo y desarrollarlo, esa persona desplegará sin duda alguna en sí misma fuerzas y medios que le permitirán superar en gran medida la necesidad de ayuda y apoyo en su formación que en esta etapa sigue siendo indispensable para otros, y se hallará en una situación que, de manera segura y autónoma, le permitirá recorrer y llegar término del camino restante de su formación. De no ser así, mi casa no se mantendría en pie, mi empresa había fracasado.”.

Sin embargo, si hubiera que explicar a los que practican la pedagogía cómo se aplicaba ese espíritu del método en los institutos de Pestalozzi, se podría estudiar de qué manera se articulan, en el meollo del proceso, tres elementos: el corazón, la cabeza y la mano (Herz, Kopf, Hand). No se trata de tres “partes” del hombre, ni siquiera de tres “facultades”, sino de tres puntos de vista sobre una misma y única humanidad en acción de autonomía. Para Pestalozzi, la cabeza representa el poder que tiene el hombre, gracias a la reflexión, de separarse del mundo y sus impresiones confusas, y de elaboar conceptos e ideas. Pero como individuo situado, el hombre sigue estando completamente sumergido en un mundo que, a través de la experiencia, no cesa de requerir su sensibilidad y lo vincula con sus semejantes en la lucha emprendida para dominar la naturaleza por medio del trabajo: esa es la dimensión del corazón. El hombre, provocado de este modo por lo que es y requerido por lo que debe ser, no tiene otra solución en ese conflicto siempre abierto y plenamente asumido, que hacer una obra consigo mismo: esa es la dimensión de la mano. 

FEDERICO FROEBEL

Su propuesta pedagógica 

- Para Froebel la educación comienza en la niñez, y es ahí donde recalca la importancia del juego en el niño, porque a través de ello el niño se introduce en el mundo de la cultura, de la sociedad, la creatividad, y el servicio a los demás, la educación se debe dar en un ambiente de amor y libertad. 

- A todo ello Froebel domino Educación Integral, y se basaba en estos pensamientos debido a su profundo espíritu religioso, el cual quería manifestar al exterior, lo que ocurría en su interior. 

- Fue está idea que inspiró a Froebel a fundar los jardines de infancia (kindergarten), la cual se fundó con la finalidad de educar al niño durante su primera infancia, siendo ello una extensión del hogar, en donde es vital la importancia de la educación del niño influenciado en su familia. 

- Con respecto a la familia Froebel creyó que los padres proporcionaban la influencia educativa más constante de la vida de un niño, ya que, desde un niño las primeras experiencias educativas ocurrían dentro de la unidad de la familia. 

- El maestro debe encarnar el ideal de vida que propone esta pedagogía, es decir, la determinación de un ideal de vida que el profesor debe presentar como modelo a seguir para Froebel es la de Jesucristo. 
El educador debe conocer los diversos grados de desarrollo del hombre para realizar con éxito su tarea.

 “Todo lo que rodea al niño debe serle presentado de manera precisa y clara. Empléense siempre expresiones exactas, frases simples y claras, para designar al niño las condiciones de espacio y de tiempo y de todas las propiedades peculiares al objeto que se le quiera dar a conocer” 

Aportes a la Educación

1. La educación debe favorecer el desarrollo integral del niño desde la más tierna edad, para lo que existir un nivel pre-escolar 

2. La educación debe dirigirse a favorecer y no a contrariar las inclinaciones naturales del niño, las cuales serían cinco 

- Al movimiento, lo que como señalara ya Rousseau, significa no impedir sus movimientos (lo cual se hacía hasta el año en la época) y favorecer las actividades lúdicas. El juego es lo en el adulto es el trabajo y el ejercicio. 

- A palpar los objetos materiales: reconoce Froebel que el tacto es otro medio perceptivo capaz de entregar conocimiento al niño y se aconseja que aprenda, por ejemplo, a reconocer las formas geométricas por el tacto y no solamente por la vista. También señala que en un orden evolutivo de desarrollo infantil, es el medio que más temprano aparece.

- A despedazar objetos: porque desea el niño conocer el mundo y el cómo están hechos los objetos: pasa del todo a las partes y de ahí vuelve a integrarlas en un todo. Aconseja a modo ejemplar, dividir en trozos las figuras geométricas para que el niño, jugando, reúna los trozos en un todo con sentido. 

- A cuidar algo: a través del sentido de propiedad el niño aprende a respetar los objetos y posesiones de los demás. Por ejemplo, se le enseña a guardar sus cosas en su propio cajón y respetará el de los otros niños. Se le incita a ordenar más que los demás y a nunca poner sus manos en la propiedad ajena. 

JOHN DEWEY

De acuerdo con la propuesta de Dewey, los alumnos deben de vivir dentro de la escuela, tal como viven en sociedad, pero con objetivos para mejorarla, evitando sus vicios e injusticias, por lo que propone que la escuela sea el germen de transformación y perfeccionamiento de la comunidad. Por lo tanto, Dewey considera que la escuela debe ser un modelo para consolidar la sociedad democrática. 

Dewey tuvo una gran influencia en el desarrollo del progresismo pedagógico, desempeñando un papel protagonista que abarca desde los finales del siglo XIX has-ta la Primera Guerra Mundial. Fue el pedagogo más original, renombrado e influ-yente de los Estados Unidos y uno de los educadores más perspicaces y geniales de la época contemporánea, influyendo en el curso de tres generaciones. El padre de la psicología progresista murió el 1 de junio de 1952 a la edad de 92 años. 

Dewey puede ser considerado, uno de los pocos pedagogos que ha tenido una experiencia de valor extraordinario. Se le ha nombrado como representante de la Filosofía Pragmática, que él ha denominado Instrumental, y de la concepción democrática; sus ideas han recorrido de tal forma el mundo, que puede considerarse el pedagogo más influyente de la llamada “Escuela Activa” o “Escuela Nueva o Progresista”. Para este filósofo la educación debe tener como fin, aumentar la capacidad vital del alumno; en general, no debe de tener fines trascendentales, no sirve para la vida futura, sino para la vida actual, para que se vaya haciendo más rica y fructífera. Esta pedagogía se opone esencialmente a la tradicional, en la cual el sello dominante se caracteriza por una receptividad pasiva, centrando su punto de apoyo en el maestro, en el manual, o en cualquier otro punto; menos en el alumno mismo. 

Ahora bien, para entender a cabalidad el surgimiento de estas nuevas tendencias educativas, y a Dewey como un representante clave de la Escuela Nueva o Activa; describiré a continuación las características de la educación tradicional para poder contrastarla con la nueva corriente educativa progresista. 

Como características de la pedagogía tradicional, se destacan las siguientes: 

- El maestro es la base y condición del éxito en la educación. A él corresponde organizar el conocimiento, aislar y elaborar la materia que ha de ser aprendida, trazar el camino y llevar por él a los alumnos. 

- El maestro es el modelo y el guía, al que se debe imitar y obedecer. La disciplina y el castigo se consideran fundamentales, la disciplina y los ejercicios escolares son suficientes para desarrollar las virtudes humanas en los alumnos. 

- El castigo ya sea en forma de reproches o de castigo físico estimula constantemente el progreso del alumno. 

Otra característica es el Enciclopedismo en el cual, el manual escolar es la expresión, organización, orden y programación de la educación. Todo lo que el niño tiene que aprender se encuentra en dicho manual. Si se debe evitar la distracción y la confusión, nada debe buscarse fuera del manual. La repetición a base del repaso y la memorización de los conocimientos dados por el maestro y escritos en el manual; constituyen las bases del éxito educativo. 

El alumno al acatar las normas y reglas permite acceder a la posesión de valores y al dominio de sí mismo, lo que conlleva a su vez a librarse de la espontaneidad y deseos personales. 

Durante algunos siglos, la educación tradicional impuso su estilo y su filosofía de enseñanza, sin embargo, con el tiempo, se convirtió en un sistema rígido, poco dinámico y poco propicio a la innovación, llevando inclusive a prácticas pedagógicas no deseadas. Por ello cuando las nuevas corrientes de pensamiento buscaron renovar la práctica educativa, representaron una importante oxigenación para el sistema, que sin duda alguna, abrieron definitivamente un campo de exploración en la renovación pedagógica; de ahí el nacimiento de la Escuela Nueva, Activa o Progresista. John Dewey es considerado por varios pensadores como el verdadero creador de la Escuela Activa. 

CARLOS MARX

Materialismo

A diferencia del modo de presentación del esbozo que describe los planteamientos teóricos del pragmatismo, en este caso se comenzará por la concepción materialista del hombre y, por su relevancia histórica, se recurrirá a la antropología filosófica que postulara Marx. 

El punto de partida de Marx es el concepto de alienación. En su época, desde la segunda mitad del siglo XIX, observa las condiciones de desarrollo del capitalismo triunfante en la revolución industrial. Describe al hombre en el proceso productivo, en sus relaciones con la máquina y en las relaciones del trabajador con otros trabajadores. 

Marx va descubriendo las condiciones que impiden la plena realización humana. Rechaza las formas variadas de la explotación del hombre en el mundo capitalista y deja claramente establecida su posición humanista al decir que es en la existencia real, en la posición concreta, en el proceso productivo, en el antagonismo de clases, donde se gesta y desarrolla la alienación. Por lo tanto, su antropología filosófica está exenta de toda posible vinculación con los idealismos, las concepciones metafísicas y las ideas religiosas que piensan al hombre como una criatura hecha a imagen y semejanza de un ser perfecto y todopoderoso. 

En las relaciones de trabajo el hombre produce un determinado objeto. Al finalizar, éste le es ajeno, va a las manos del dueño de los medios de producción. El hombre trabaja con cosas y termina sintiéndose cosa, es tratado como cosa. Esta cosificación del ser humano es su enajenación. Está inmerso en la alienación (Marx, 1992). Italo Calvino parece haber tenido, en la literatura contemporánea, el destacado mérito de haber demostrado, con la elegancia de su prosa, cómo el trabajo en la sociedad posmoderna o de capitalismo tardío sigue generando la alienación que Marx denunciara en 1844. 

Las diferencias del pensamiento marxista con los postulados del pragmatismo en educación son radicales. Marx inscribe su teoría educativa en una concepción más amplia del mundo y del hombre. Marx habría combatido con energía la tesis pragmatista que confía en la educación como la vía para la plena realización humana. La teoría de la alienación y el papel de la educación forman parte de un concepto mucho más amplio de transformación de la sociedad. Por ello, todo asomo de individualismo debe ser combatido, pensaba el marxismo. La conciencia del hombre no es el resultado de una reflexión del hombre consigo mismo, una especie de terapia introspectiva. Es la conciencia social la que determina la conciencia individual. El conocimiento, la conciencia y el pensamiento forman una unidad: “En todas las épocas, y por tanto también en la nuestra, el pensamiento es un producto histórico, que en los distintos períodos adopta formas muy diferentes, y por ende contenidos muy diversos” (Engels, 1978, p. 44). 

Por ello, mientras no se cambien las condiciones que en la sociedad determinan la existencia de fenómenos como la explotación en el trabajo, la alienación, las diferencias de clases sociales, la educación, no podrán cambiar las desiguales relaciones de los hombres. Como hoy se sabe, la lucha de clases y la conciencia de clases harían los pilares sobre los cuales el hombre construiría su revolución. 

El concepto del hombre en Marx es un concepto desacralizado y tenía que oponerse obviamente a las tesis del teísmo y la metafísica, dominantes en su época. Se trata de una antropología filosófica que seculariza la presencia del hombre en el mundo y hunde sus raíces en la tradición humanista que iniciaran Demócrito, Heráclito y Epicuro. En esa misma dirección, el concepto de naturaleza humana en Marx se opone a la tradición judeo-cristiana. El concepto de naturaleza humana en Marx se diferencia, además, del idealismo absoluto de Hegel. La naturaleza humana se encuentra determinada históricamente, dice Marx, en las condiciones materiales de vida, propias de cada época. El hambre y el instinto sexual forman parte de una naturaleza humana común, por así llamarlo, naturaleza humana de la especie, inevitable y, por tanto, asumidas en cada cultura con sus naturales especificidades. Hay una naturaleza humana que se descubre y se realiza. La autorrealización es siempre el desplegarse del hombre en la actividad productiva, una realización en y por el trabajo. 

Para el materialismo, el conocimiento es un proceso dialéctico. Se inicia en los objetos del mundo exterior y tiene como criterio –objetivo– la práctica humana, como se indicó recientemente. El conocimiento no es nunca algo acabado e invariable, sino constante renovación y modificación. Los materialistas niegan la existencia de la cosa en sí como criterio de verdad. En esta idea se aprecia porqué Marx tenía que abandonar las ideas de Hegel, imbuidas de un idealismo absolutizante. La verdad no es nunca algo predeterminado o un resultado de fuerzas misteriosas que lo instalan en la mente, según pensaba el idealismo, desde Platón. Al respecto, puede verse el excelente libro de Francis Cornford: La teoría platónica del conocimiento (Paidós, 1989). En el proceso gnoseológico los objetos existen fuera de nosotros y nuestras percepciones y sensaciones reflejan su corporeidad material en nuestro cerebro. Ese proceso tiene su verificación en la práctica, en la realidad. Allí el conocimiento se nos presenta como verdadero o falso, correcto o incorrecto. 

Por las mismas razones que impiden extenderse en este trabajo, no se ahondará en el materialismo y su influencia en las teorías de la educación contemporánea actual. Queda abierta la posibilidad de ampliar y profundizar su dimensión teórica especialmente relevante desde la caída del muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética , a comienzos de la década de los noventa. 

CELESTIN FREINET

La Escuela Moderna y Cooperativa: Toda orden citada de modo autoritario es un error. El maestro ha de buscar una pedagogía que ayude al alumno a escoger. Hay que darle la palabra al niño dejándole, individualmente y cooperativamente, un máximo de iniciativa en el marco de la comunidad. La pedagogía, si es autoritaria no es pedagogía, pero ello no implica que el orden y la disciplina no sean necesarias en las clases, solo que deben ser asumidas por todos no impuestas.


La pedagogía ha de empezar por la experiencia del niño y la información. El maestro ha de hablar tan poco como pueda. La cooperativa escolar será un ejemplo aplicativo de este principio. El maestro debe ser una ayuda para organizar una escuela donde los niños tengan éxito siempre, y no debe estar en el fracaso. Los trabajos escolares las conferencias, la participación en las actividades del aula pueden ayudar a ello. Como consecuencia, el castigo es siempre un error ya que es humillante y no consigue el objetivo buscado. Freinet se avanzará al mostrar la importancia, en la educación de la infancia, de la estimulación de las expectativas positivas del niño, y de su autoestima y de su capacidad éxito ante cualquier tarea.


Este principio diferencia a Freinet de los pedagogos y psicólogos contemporánea, que consideran el juego como la actividad natural del niño. Para Freinet la escuela debe permitir al niño experimentar herramientas y técnicas de trabajo. El libro de texto único es un error para el aprendizaje en la escuela Freinet será uno de los pioneros en criticar el libro de texto como manual único su publicación con el título Basta de manuales escolares fue una verdadera revolución en su época.


Para Freinet las experiencias vitales de los niños son la herramienta base del aprendizaje más que los manuales escolares. El proceso de adquisición del conocimiento es mediante el tanteo experimental se aprende no mediante leyes y reglas sino mediante la experiencia.

Freinet realiza una crítica al proceso de observación, explicación y demostración típico de las lecciones tradicionales ya que considera que se adquiere un conocimiento formal y superficial. Por el contrario, desarrolla el concepto de método natural basado en el tanteo experimental, que es una repetición de la acción con una gradación del conocimiento para superarse, progresar y aprender cosas nuevas.

La Practica Educativa: las técnicas de Freinet


Freinet no quería oír hablar de método Freinet sino de Técnicas Freinet como procedimiento y actividades de pedagogía popular que impregnaban toda la vida de la escuela y que habían sido construidas, experimentadas y evolucionadas en las clases de las escuelas. Aun así, las técnicas tenían el trasfondo de un nuevo tipo de escuela de educación y de sociedad. Nadie duda de la aportación de Freinet siempre argumentaba que sus técnicas no debían utilizarse como instrumento que solo sirven para acaparar por unos instantes la atención y el interés de los niños sino como verdaderos utillajes de una nueva escuela y una nueva ciudadanía.

Las claves de la pedagogía Freinet que están detrás de las técnicas son:

El tanteo experimental.
La educación por y para el trabajo.
La cooperación.
La importancia del ambiente escolar y social.
La necesidad de crear material para potenciar esas ideas en la práctica educativa.

PAULO FREIRE

LA EDUCACIÓN COMO IDEOLOGÍA

Desde su perspectiva, Freire muestra que el educar requiere examinar la educación desde un punto de vista de la ideología, sin embargo, se oculta y en lugar de ser conscientes, solo consentimos dócilmente que lo que vemos es la realidad sin dudar, admitiendo dócilmente en todo lo que nos es impuesto; acarreando a las trasgresiones en el plano de la ética universal del ser humano, impuestas por sistemas capitalistas, neoliberales, en aras de la globalización. Por todo lo descrito, corresponde al profesor estar atento del poder de la ideología, de su discurso, de su atracción, con la influencia adormecedora y distorsionada de la realidad. Es deber del educador cambiar la realidad. Como señala Freire: “Es cierto que las mujeres y los hombres pueden cambiar el mundo para mejor, para hacerlo menos injusto, pero partiendo de la realidad concreta a la que llegan en su generación, y no fundadas o fundados en devaneos, sueños falsos sin raíces, puras ilusiones”. (Freire, 2001: 64).
Por otro lado, los estudiosos del currículo analizan la influencia del gobierno en la educación donde no existe nada objetivo, sino que la ideología, la lucha por el poder y las ideas están en constante pugna. Dentro de la teoría curricular se ha establecido el término curriculum oculto, para designar justamente lo que está detrás de toda propuesta educativa (Stenhouse: 1998). Por eso la función del maestro es más importante de lo que se aprecia a primera vista. Es compromiso de cada uno abrir horizontes y ser conscientes de nuestro entorno, ser autocríticos y no abandonar a las masas, porque el docente es finalmente también un trabajador, un asalariado que vive propiamente las injusticias sociales; sino por el contrario, desarrollar conciencia en ellas, a fin de tomar un posicionamiento frente al mundo.
Dentro del pensamiento de Freire, se dispone la libertad en la enseñanza, sin embargo, todos desconocemos o tendemos a encontrar esos límites sin los  cuales la libertad degenera en libertinaje; nos volvemos autoritarios por ese temor. Esta libertad se adquiere asumiendo posturas, aun cuando éstas sean erróneas, porque solo decidiendo se aprende a decidir y asumiendo la consecuencia del acto de decidir. La autonomía se forma todos los días. Esta actitud protectora se extiende a todos los ámbitos; la idea de que los jóvenes no saben, no aportan conocimientos, porque se tiene la idea equivocada de que no saben, sin embargo desestimamos su poder de decisión, su alcance y el beneficio que la responsabilidad y la toma de acción les puede hacer sujetos críticos, autónomos y más libres de pensamiento.
Un punto de vista adicional que tiene Freire es su compromiso sociopolítico, asumiendo permanentemente a la educación como un acto político (Freire: 1997:120) sin  tratarse de política partidista, sino solo de ser conscientes que la educación se  encuentra  en un contexto y quehacer  político. Por otra parte, Freire no pretende evidenciar el analfabetismo o la no asistencia a las escuelas, por la ineptitud de los padres o por el resultado de sus bajos ingresos, para él la educación y las posibilidades que ella brinda de progreso a la humanidad, son esenciales para la emancipación de los personas y su inserción  en las sociedades, pero en unas sociedades más justas, donde la educación no sea libresca, sino que tenga sentido lo que se aprende dentro del aula con la realidad fuera de ella.
De la misma forma Freire (1997) rechaza la postura en relación a la neutralidad de la ciencia, misma que es el resultado de la carencia de un compromiso; la imparcialidad no existe, porque no hay acción humana desprovista de intención de un objetivo; y todos ocupamos un tiempo, espacio, históricos y políticos. Esto no se debe confundir, con el tipo de ideología que tomamos, o el partidismo político, sino de tener opción política, tomar conciencia y compromiso ideológico por una causa. Todo acto educativo, afirma Freire, es un acto político, pero un acto donde el docente está realmente comprometido con los demás y con él mismo. Ahí radica la grandeza del pensamiento de este educador.
El desarrollo de la criticidad ineludible ante nuestro medio, nos impulsa a vislumbrar nuestra actitud inocente al pensar que las clases dominantes organizarían una educación en favor de las clases desprotegidas. Esto nos lleva a reflexionar sobre nuestra aportación en la sociedad y nuestra toma de acciones para definir a favor de quién y a quién se está educando. Al explorar  la dimensión  política y adoptar ciertos modelos pedagógicos, decidimos a  favor de qué y para quién desarrollamos nuestra actividad educativa. Los profesores no trabajan con máquinas, con materias primas, son seres humanos los que se tienen en cada aula; en cada estudiante existe un ser humano, social, activo, autónomo, con  inteligencia, capacidades y un sentido de vida propio; mismo que tenemos el compromiso de desarrollar sus capacidades al máximo.
Para Freire (1997), la educación requiere comprenderla como una forma de  intervención en el mundo, ya que como individuos coexistimos en el mundo y somos capacitados para prestar atención, comprobar, valorar, resolver, interesarse, elegir y formarnos como seres éticos. Como profesores  e intelectuales, debemos estar a favor de la lucha constante contra cualquier forma de discriminación, contra la dominación económica de las grandes empresas capitalistas hacia los individuos.
Por otra parte, para Freire (1997), la actividad de enseñar contenidos es importante, ya si es enseñada como un testimonio ético de lo enseñado, la práctica, implica un esfuerzo al reproducir la ideología de lo enseñado, la práctica, implicando un esfuerzo  al reproducir  la ideología dominante así como su desenmascaramiento. Esta doble dualidad que siempre  tenemos que trabajar y  tener visible en nuestra práctica docente,  porque en la medida  que tengamos  un  objetivo, un por qué y para qué, a quién  y en contra  de qué  o quién, al intentar  implementar el acto educativo, en esa medida es que el ser humano se desarrolla en nuestra aula. El concepto de ideología, que ya había sido planteado por Gramsci anteriormente, es vital en el discurso educativo de Freire. Él estaba convencido que a los ciudadanos se les puede o se les debe enseñar la democracia cada que hacen la democracia, cuando la ejercen, analizan, o debaten los problemas y tienen una participación genuina.
PARA QUÉ EDUCAR
Una de las preguntas que hacían los filósofos de la educación era el para qué de la educación. Siguiendo a Freire, el fin de la educación es mantener y acrecentar el potencial del niño, salvaguardar su impulso  vital, que no  necesita que se le provea de los medios de ejercitarse; de acrecentar sus recursos y capacidades. De ahí que el primer objetivo de la nueva educación será aumentar  la potencia  espiritual y la  capacidad  de trabajo  productivo del estudiante. Para ello, habrá que saber no solo leer textos, sino fundamentalmente aprender a leer la realidad, donde contexto y texto se funden en uno solo. (Freire, 1984: 95)
El camino  para lograr este objetivo es triple  por un lado, conservar y acrecentar la  energía, el impulso vital, corporal y espiritual más importante que cualquier conocimiento técnico, por otro lado, el aprendizaje de una técnica, sea intelectual o manual, no se justifica sino como medio para alcanzar ese fin; por último los conocimientos teóricos están subordinados a la técnica misma, como medios  a utilizar para alcanzar el fin expreso. El propósito esencial de la educación es propiciar la actividad  centrada en el niño, la que parte de la voluntad y  de la inteligencia personal para desembocar en un enriquecimiento intelectual, moral y espiritual del sujeto. No debemos  presionar sobre  el alumno,  sino estimularle para que a través de la praxis, se conforme en un ciudadano nuevo.
La metodología utilizada por Freire sigue la misma línea dialéctica: teoría y método. La metodología surge de la práctica social para volver, después de la reflexión, sobre la misma práctica y transformarla. De esta manera, la metodología está determinada por el contexto de lucha en que se ubica la práctica educativa: el marco de referencia está definido por lo histórico y no puede ser rígido ni universal, sino que tiene que ser construido por los hombres y las mujeres, en su calidad de sujetos cognoscentes, capaces de transformar su realidad. En la manera en que Freire concibe la metodología, queda expresada en principales variables que sirven de coordenadas al proceso educativo como acto político y como acto de conocimiento; éstas son:
1. La capacidad creativa y transformadora del ser humano;
2. La capacidad de asombro, que cualquier persona tiene, sin importar la posición que ocupe en la estructura social;
3. La naturaleza social del acto de conocimiento y la dimensión histórica de éste.
Por ser una pedagogía basada en la práctica, ésta está sometida constantemente al cambio, a la evolución dinámica a la reformulación. Si el ser humano es un ser inacabado, y este ser inacabado es el centro y motor de esta pedagogía, es obvio que el método tendrá que seguir su ritmo de dinamicidad y desarrollo como una constante reformulación. Según Freire (Blanco, 1992), la educación debe comenzar por superar la contradicción educador- educando. Debe basarse en una concepción abarcadora de los dos polos en una línea integradora, de manera que ambos se hagan a la vez educadores y educandos. Es imprescindible que el  educador humanista tenga una profunda fe en el ser humano, en su poder creador y transformador de la realidad. El educador debe hacerse un compañero de los educandos, y más que eso, un igual a ellos en el sentido de que ambos son al final seres humanos.


https://www.slideserve.com/dewei/teor-as-educativas-contempor-neas

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